en la ciudad

June 20, 2008

Topic of the week

Todo el mundo se vuelve loco hablando del tema del campo, cuando el tema central de la semana debe ser otro, y lo está instalando Solita Silveyra en su programa “Un tiempo después” (Telefé, Jueves a las 23.30 hs). El tema de esta semana era:

¿Quién le cortó las manos a Perón?

Hipótesis que se forja sobre el crimen: Fue un anticomunista, fascista y nazi (todo eso junto), un tal Licio Gelli. Con ese nombre, ya me dan pesadillas. Después del crimen, deja una carta que decía algo con el número 13.

Se devanaron los sesos (estos señores que investigan tan intrigado e interesante caso) hasta que llegaron a la conclusión de que ese número eran las partes en que cortaban a los dioses egipcios con el fin de evitarles el paso a la eternidad. Y no sólo eso. Si los malditos profanadores de tumbas fueron vengadores de verdad verdadera, debieron destruir las manos, para evitar que el Generalísimo pase a mejor vida.

¡¡¡Que se haga justicia!!!!

¡Que se busque a los verdaderos culpables y que reconstruyan el cuerpo del General!

¡Dejémoslo ir de una vez por todas!

Pero un momento, el programa no terminaba ahí. Después había una sección que se llama algo así como “La foto histórica”, o similar. La foto se llamaba “El abrazo del alma“, y es del momento en que termina la final del mundial ‘78, están el Pato Fillol y Tarantini arrodillados en el suelo, abrazándose. Hay un hincha que viene hacia ellos, como con los brazos extendiéndose, pero son las mangas de su buzo porque es manco. Evidentemente, alguien se obsesionó con la falta de extremidades superiores…

(les dejo link que explica en pocos párrafos toda la secuencia de esta teoría, que salió publicada en un libro en el 2006)

June 19, 2008

Hippies Indigenistas Posmodernos

Filed under: Misceláneas — Zur @ 2:17 pm
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Esto es lo que hace la gente que tiene una vida contemplativa. (O sea, que no trabaja)

www.fuerzahip.blogspot.com

June 17, 2008

Monstruo Patova

Filed under: Taller — Zur @ 11:24 pm
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Si algún día necesitaba encender la vela que estaba en el pasillo, probablemente el olor al polvillo quemado, inundaría el edificio durante semanas. Hacía siglos que estaba ahí, esperando el improbable caso de un corte de luz. Su departamento estaba en la planta baja, y las luces de emergencia obligatorias, iluminaban casi todo el camino entre la puerta del edificio, y la de su casa. Casi. Excepto por ese metro. Un metro que por algún efecto de la física, quedaba desamparado. Una suerte de agujero negro entre su puerta y la del garage.

Una tarde cualquiera, al llegar de su trabajo, descubrió que por algunos arreglos en el edificio, la energía eléctrica estaba interrumpida. ¡Al fin! Pensó… iba a poder encender la vela. Sacó el encendedor que tenía consigo, a pesar que no fumaba, y la encendió. Entró en su departamento, donde por supuesto tenía múltiples elementos de iluminación de emergencia, y los encendió todos. No soportaba la oscuridad, le tenía el miedo más grande que una persona le puede tener. Nunca, jamás, se quedaba en lugares donde no pudiera distinguir lo que tenía alrededor. No porque le tuviera miedo a la no visión, sino por que podía provocar que lo ataquen los seres más extraños. Si, los monstruos de la oscuridad podían ser miles, de las formas y colores más variados, con todas las armas mortales imaginables. Garras, dientes, venenos, gritos, baba, sangre.

Una vez iluminado su departamento, cual cama solar, salió al pasillo a sacar la basura, confiado en la presencia de la vela. Pero sólo estaba el plato que la sostenía. Rápidamente cerró la puerta, y volvió a buscar otra para ponerla en su lugar. La encendió adentro, y la llevó al pasillo, dejando la basura donde debía. Extrañado por la desaparición misteriosa de la luz, a los pocos minutos espió por la hendidura de la llave, y comprobó que otra vez el metro de pasillo que separaba su puerta de la del garage, estaba a oscuras. Sus manos empezaron a temblar, pensando en el catálogo de monstruos contra los que habría de defenderse, y comenzó a inventariar todos los objetos de su casa que le servirían como armas. Esta noche no podría dormir, tendría que montar guardia hasta el momento en que se decidieran a atacarlo.

Enfrascado en sus pensamientos, preparó café como para mantenerse despierto durante una semana, y ubicó estratégicamente las armas blancas en diferentes sitios de la casa. La batalla final podría ser en cualquier lugar y debía estar preparado. Una hora después, cansado de esperar el ataque que no llegaba, decidió salir a buscar pelea. Llevó otra vela encendida al pasillo, y esperó paciente a que suceda algo, espiando sin ser visto. Pocos minutos habían pasado, cuando una mano desgarradoramente asquerosa, fláccida, revestida de baba azul, asomó desde la puerta del garage y tomó la vela, encendida, apagándola con su propio líquido.

Nuestro amigo quijotesco salió de su guarida emitiendo un alarido de batalla, empuñando cuchillos en ambas manos y con una luz en la frente como las que utilizan los médicos durante las cirugías. Retó al monstruo a mostrarse, dejando sus armas en el suelo (lo cual hubiera significado que se ampute las extremidades).

- ¡Hey!- Chilló una voz por detrás de la puerta del garage- Tranquilo amigo, no quiero dañarte.

- Muéstrate, cobarde ¿Por qué te robas todas mis velas?

- ¿Por qué insistes en prenderlas? La luz no me deja dormir.

- Porque tengo miedo de los monstruos, como vos, que atacan en la oscuridad.

- Yo no ataco en la oscuridad. Ni siquiera ataco. Soy un monstruo paria.

- ¿Cómo? ¿Dónde vives?

- En el garage, al lado de la puerta. Hace años que el portero me permite dormir aquí, y nunca dañé a nadie. No te dañaré ahora, puedes dejar esos cuchillos de cocina.

- ¡No! ¡Debo defenderme contra otros monstruos! No puedo permitir que sigas apagando mi luz.

El monstruo perdió más de la mitad de la noche intentando explicarle que no iba a dañarlo, hasta que pudo convencerlo, basado en la evidencia de que muchas veces lo había ayudado, aún cuando él no sabía quién había sido, atribuyendo su salvación a la suerte o a diversos artilugios mágicos. Pero nada parecía hacerlo ceder en su afán de mantener la vela encendida, así que el monstruo del garage acudió a sus conocimientos en negociación, de cuando dormía en la Casa de Gobierno, y ofreció un trato. La vela se mantendría apagada, a cambio de que el monstruo invite a varios de sus amigos de la comunidad monstruosa a dormir en las cercanías del departamento, para evitar que otros monstruos lo ataquen.

Finalmente, debió aceptar que el trato era bueno. Estaría protegido por los monstruos más feroces, contra los más aterradores de su raza.

Tan bueno fue el negocio, que nunca más tuvo miedo de la oscuridad.

June 10, 2008

Privatizaciones

Filed under: Campaña de Cultura General, Política — Zur @ 8:30 pm
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Los domingos nos juntamos a cenar. A veces, las conversaciones son sobre trivialidades, otras veces aprendemos de los crímenes del Petiso Orejudo (¡Guarda! Esto puede traer pesadillas) y otras discutimos sobre Neustadt.

Estoy absolutamente convencida de que a los muertos no hay que venerarlos por estarlo.

Y el señor Bernardo Neustadt (junto a Mariano Grondona y a otros) es uno de los cánceres mediáticos que tiene esta sociedad, que nos convencieron que las privatizaciones eran necesarias, entre otras atrocidades…

Aquí dejo un video que, entre otras cosas interesantes, tiene el testimonio del señor Bernardo.

June 3, 2008

Isn’t it my role?

Filed under: Política — Zur @ 10:18 pm

“It’s not my role to set off bombs - that’s ridiculous. I have a weapon. It’s to write. It’s to speak out. That’s my jihad. You can do many things with words. Writing is also a bomb.”

- Malika El Aroud, who calls herself a female holy warrior for Al Qaeda, uses the Internet to rally women and encourage men to join the cause.

May 24, 2008

Mi perro dinamita

Filed under: Misceláneas — Zur @ 12:23 am
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“…ni da la patita, ni hace el muertito…”

Mi hermana me deja un cartel en la heladera “dar de comer a Lupo”. Es lo primero que hago cuando llego, porque pueden suceder cosas muy feas cuando no la obedecés. Es como tener a un Sargento que quiere llegar a General, y no habrá obstáculo que lo detenga. Así es mi hermana, imparte más órdenes y castigos que yo (lo cual no es poco decir).

Caliento la comida de Lupo, se la llevo. No lo veo por ningún lado, le grito y no aparece moviendo la cola y llenándome la ropa de barro. Vuelco el arroz con carne (mi can no come cualquier cosa… es un marca perro bien alimentado) y no viene en actitud de “soltá o te como toda la mano”, cosa que uno sabe que no va a hacer, porque es más tonto que nadie. Hasta los pajaritos comen de su alimento… mi perro comunista.

Lo veo, está adentro de la cucha, una de esas feas de plástico. Grito otra vez, nada… está bien al fondo, hecho un rulo. Muevo la casita. Nada. No se inmuta. Se murió. No me atrevo a tocarlo, ni a probar si respira. Nunca vi un muerto, más que alguna paloma en la calle. Y es mi perrito. Me acongojo.

Pienso en todas las veces en que le cerré la puerta, en que no jugué con él. Me lamento no haberle prestado más atención, no haberle gritado menos por hacer pis en toda maceta, planta y pared que encuentre. Me angustio (un poco, no para llorar, por ejemplo).

La llamo a mamá…

Yo: ¿Qué hago? El perro se murió. No me contesta, y estoy sola, no sé qué hacer.

Mamá: Bueno, hija, pensá que estaba viejito, seguro le agarró un ataque al corazón, no sufrió.

Papá (desde atrás, gritando): ¡Cortá! Ahora la llamo.

Yo: ¡mamá! No me consueles como si tuviera tres años, decime qué cuerno hago con el cadáver del perro.

Mamá: esperá que venga tu hermano y lo entierran en el patio.

Yo (cara de asco, estupor, y ganas de llamar a una casa velatoria de perros para no tener que ponerme a cavar)

Papá: ¡Dejá de decir boludeces! ¡Cortá que pienso un poco y la llamamos!

Cortamos.-

5 minutos después:

Yo: ¡Perro de mierda! Está comiendo el alimento, y ya te hizo pis en todas las macetas otra vez.

May 17, 2008

Ariel

Filed under: Viajando — Zur @ 1:36 am

Ariel de Ráfaga (fué como una ráfaga tu amor, me enamoró, después solito me dejoooooooo, y se marchó… si, ese) ahora trabaja en TBA, abre las puertas del tren cuando llega a la estación.

Necesito tener una cámara fotográfica porque si no no me van a creer lo que les estoy diciendo.

Flaco pero no escuálido, pelo largo, castaño oscuro, bastante ondulado. Cara de cumbiero.

Ayer tenía un beso de mujer en su cuello.

Hoy, una camisa blanca de cumbiero con tiradores azules como de raso. Si, brillaban.

May 11, 2008

Retro-alimentación

Filed under: Misceláneas — Zur @ 2:23 am

^*SoL* dice:
me divierten estas cosas
Zur dice:
y a mi me sirve!!!
Zur dice:
retro alimentación
Zur dice:
feed back
Zur dice:
es horrible esa palabra, me remite a dos perros dandose de comer en la boca, de boca a boca
Zur dice:
no me preguntes por qué, pero pienso en retroalimentación, y se me ocurre esa imagen
^*SoL* dice:
ajajjaajajajaajajajajaajajajajajaj
Zur dice:
jajajajaja
Zur dice:
me alegro tanto de estas cosas… me hacen divertida la vida diaria. No sé cómo vive la gente que no tiene ideas bizarras
Zur dice:
no te pasa?
^*SoL* dice:
todo el tiempo
^*SoL* dice:
a mi con retroalimentación te digo qué imagen me aparece?
Zur dice:
por favor!
^*SoL* dice:
dos cables muy gruesos conectados como si fueran dos mangueras y adentro de los dos hay intercambio de liquido y sólido, de un lado sale un líquido medio marroncito y entra tipo papilla, y viceversa
^*SoL* dice:
muy flashero
Zur dice:
que asco las sustancias a intercambiar
Zur dice:
ahora, cuando lo piense otra vez, voy a pensar en un perro con la boca llena de papilla, y el otro llena de un líquido marrón
Zur dice:
uno le da bebida, y el otro comida
^*SoL* dice:
jejejejejjejejejeejej
Zur dice:
voy a vomitar
^*SoL* dice:
que asquete

May 8, 2008

QEPD

Filed under: Explicaciones — Zur @ 6:59 pm

“Barthes murió en 1980 tras ser atropellado por una camioneta de lavandería en la calle de las Écoles, justo frente a la Sorbona, justamente cuando regresaba de una comida que había tenido con François Mitterrand, y que la prensa ocultó para evitar que acusaran al político de yeta.”

Esto dice Wikipedia sobre la muerte de Roland Barthes.

Lo único que voy a decir es que quiero morir como él, en esa forma tan bizarra. Pero si puedo elegir el camión, prefiero que sea uno que lleva verduras o carne. Mejor carne.

May 1, 2008

El hambre también es violencia

Filed under: Política — Zur @ 7:51 pm
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Encontré un párrafo que en pocas palabras, resume todas las consecuencias de la dictadura que no son sólo de las que se habla comunmente.

Me parece que no terminamos de darnos cuenta cuánta influencia tiene el modelo económico en el largo plazo. Muchas de las cosas negativas que hoy le achacamos al menemismo, comenzaron en la dictadura. El modelo neoliberal, de vaciamiento del Estado, de políticas sociales focalizadas que no favorecen al conjunto de la sociedad, de políticas monetarias y fiscales destinadas al beneficio de los grandes terratenientes y en detrimento de la industria, a que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. El hambre también es violencia, también es muerte, es asesinato. No son 30.000, son muchos más.

No es como dijo Kristi en su discurso con el tema del campo: la economía no es “razonable”, la economía no es neutral, como tampoco lo son las instituciones ni las leyes. Cada medida que se toma, beneficia a alguien y perjudica a otro. El bien común, en el sistema capitalista por lo menos, no existe. Por eso, todos los que nos quieran vender que “era necesario para todo el país”, de entrada nos están engatuzando.
Buen, les dejo este fragmento… espero sus comentarios!

“Es por eso que, desde marzo de 1976, se produjo un verdadero punto de inflexión en la historia del país, fundado en la convicción, por parte de los principales responsables de la dictadura militar y de los sectores que los apoyaron, de que las proscripciones políticas ya no servían para eliminar las alianzas populistas y sus presuntos peligros sobre el orden social establecido. Había que ir más a fondo y, dado que esas alianzas se asentaban sobre el aparato productivo industrial, era imprescindible modificar radicalmente la estructura económica. Esto llevó a la adopción de una serie de políticas que fueron destruyendo las condiciones para un desarrollo económico sustentable; a la reformulación del papel del Estado, a quien se obligó a asumir la carga de un creciente e insostenible endeudamiento externo; y a una drástica redistribución regresiva de los ingresos. Para eso fue funcional el “terrorismo de Estado”, que sirvió, sobre todo, para anular o impedir el accionar de las instituciones y organizaciones políticas, sociales y sindicales. Factores a los cuales se agregó, desde el punto de vista de su incidencia futura sobre el desarrollo del país, la pérdida de varias posibles generaciones de líderes o cuadros políticos o sociales como consecuencia de los alcances extremos de la represión, del “exilio” político o económico de muchos argentinos, y de la influencia profundamente negativa que tuvo la dictadura en el sistema educativo y cultural y en la transmisión de valores de pertenencia con la sociedad en que se vivía.”
Rapoport, Mario: Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003), Ed Ariel, Buenos Aires, 2006. Pág 645.

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