“…ni da la patita, ni hace el muertito…”
Mi hermana me deja un cartel en la heladera “dar de comer a Lupo”. Es lo primero que hago cuando llego, porque pueden suceder cosas muy feas cuando no la obedecés. Es como tener a un Sargento que quiere llegar a General, y no habrá obstáculo que lo detenga. Así es mi hermana, imparte más órdenes y castigos que yo (lo cual no es poco decir).
Caliento la comida de Lupo, se la llevo. No lo veo por ningún lado, le grito y no aparece moviendo la cola y llenándome la ropa de barro. Vuelco el arroz con carne (mi can no come cualquier cosa… es un marca perro bien alimentado) y no viene en actitud de “soltá o te como toda la mano”, cosa que uno sabe que no va a hacer, porque es más tonto que nadie. Hasta los pajaritos comen de su alimento… mi perro comunista.
Lo veo, está adentro de la cucha, una de esas feas de plástico. Grito otra vez, nada… está bien al fondo, hecho un rulo. Muevo la casita. Nada. No se inmuta. Se murió. No me atrevo a tocarlo, ni a probar si respira. Nunca vi un muerto, más que alguna paloma en la calle. Y es mi perrito. Me acongojo.
Pienso en todas las veces en que le cerré la puerta, en que no jugué con él. Me lamento no haberle prestado más atención, no haberle gritado menos por hacer pis en toda maceta, planta y pared que encuentre. Me angustio (un poco, no para llorar, por ejemplo).
La llamo a mamá…
Yo: ¿Qué hago? El perro se murió. No me contesta, y estoy sola, no sé qué hacer.
Mamá: Bueno, hija, pensá que estaba viejito, seguro le agarró un ataque al corazón, no sufrió.
Papá (desde atrás, gritando): ¡Cortá! Ahora la llamo.
Yo: ¡mamá! No me consueles como si tuviera tres años, decime qué cuerno hago con el cadáver del perro.
Mamá: esperá que venga tu hermano y lo entierran en el patio.
Yo (cara de asco, estupor, y ganas de llamar a una casa velatoria de perros para no tener que ponerme a cavar)
Papá: ¡Dejá de decir boludeces! ¡Cortá que pienso un poco y la llamamos!
Cortamos.-
5 minutos después:
Yo: ¡Perro de mierda! Está comiendo el alimento, y ya te hizo pis en todas las macetas otra vez.
