Horoscopo
Escorpio
Hoy podrás resolver problemas difíciles. Te sentirás capaz y superior a la hora de ver el modo de mejorar las cosas.
Escorpio
Hoy podrás resolver problemas difíciles. Te sentirás capaz y superior a la hora de ver el modo de mejorar las cosas.
Si no le tenés miedo a la oscuridad, te recomiendo que veas La isla desierta. Es una obra de Roberto Arlt adaptada para teatro para ciegos. O sea, no ves absolutamente nada, sino que estimulan los otros sentidos: hay ruidos de diferentes lugares, olores, agua… yo la recomiendo, aunque sea para saber de qué se trata. La obra en sí no me pareció gran cosa, pero la apuesta a los sentidos me pareció interesante.
Pero no vayas si no tenés ganas, es fundamental la predisposición.
Te dejo los datos:
“La obra La isla desierta por el Grupo Teatro “Ojcuro” inaugura sala en el Abasto y prosigue sus exitosas funciones en su nuevo espacio, el Centro Argentino de Teatro Ciego (Zelaya 3006 esq. Jean Jaures).”
La entrada sale $ 35 y si no entendí mal hay funciones a las 21 hs y a las 23 hs.
http://www.ticketek.com.ar/Teatro/Alternativo/LA-ISLA-DESIERTA__LAISLADES
También hay otras actividades en el mismo lugar… los domingos hay una en que te dan comida… je
Tengo dos dudas que creo que nunca llegaré a resolver:
1) ¿Qué es perder el tiempo?
2) ¿Qué es ser exitoso?
Teóricamente, puedo decir muchas pavadas sobre el tema, pero el problema que se me presenta es que todas las cosas que se me ocurren no las interiorizo.
Creo que el positivismo ahondó en mi… me hago la hippie pero no me la creo ni yo.
Hoy de casualidad leí un recordatorio que alguna vez anoté por ahí. Se ve que había visto una película en la que trabaja Ricardo Darín y creo que Soledad Villamil, y Darín le dice:
—¿Qué querés que te diga? ¿Que te quiero, que te adoro, que te amo? Yo te digo te quiero, te adoro, te amo. Pero fuera de contexto no tiene sentido, es una grasada. Mirá: te quiero, te adoro, te amo. Es una grasada, ¿no?
IMPECABLE.
No podía esperar a que llegue el día. Cada vez faltaba menos pero los minutos se hacían más largos. Teníamos pensado lo que íbamos a ofrecer. El que más sacrificio ofrecía era José, que había estado un año preparándolo. Algunos ya no le daban importancia y apenas si iban a la celebración. Otros, como José y yo, estábamos ansiosos.
La Pachamama es lo más importante, ella es vida y está en nosotros aunque no la recordemos, pero esto no lo supe siempre: hace solamente algunos años que conozco a la comunidad de la que ahora soy parte.
Siempre me gustó viajar, conocer diferentes lugares del país, gente con costumbres distintas a las mías, tan mundanas. Primero conocí el Sur, la Patagonia. Recuerdo algunos mapuches muy valientes que aún conservan sus creencias y hábitos de antaño. Después de algunos años de recorrer la Patagonia, viajé a Misiones. El calor no me sedujo y nunca regresé.
Un par de años estuve sin viajar (las monedas no siempre alcanzan) y finalmente Jujuy. Al principio creí que había desembarcado en el infierno. Ahora sé que este es el lugar en el que más feliz puedo estar. Los turistas no saben a lo que me refiero.
Al llegar, millones de niños te arrebatan la tranquilidad y te llenan el corazón de tristeza. Regalan colores y sonidos con sus manos sucias y sus narices llenas de mocos: eso al turista le deja un sabor amargo.
Pero si vamos más al fondo, allá donde los micros no entran y los visitantes no se animan a pasar, se percibe un aroma distinto. Quisiera nunca dejar de sentirlo. Es sabor a vida, a plenitud. Si fuese poeta lo contaría distinto, pero mi pluma no sabe escribir olores.
Enamorado del lugar, no es posible que deje de pensar en él. Y es así como todos los años regreso en la celebración más importante de ofrenda a la Madre Tierra. Los amigos saben que me casé con su pueblo y que el día que no vuelva, será porque al fin volví con la Pacha.