Mi amigo Tincho y mi amiga Jo se me adelantaron, pero igual voy a dedicar un post a mi título obtenido.
Hace cosa de dos semanas rendí la última materia y pasé a convertirme en Licenciada en Ciencia Política.
Queda mucho por recorrer todavía (tengo esperanza que sea mucho más que lo recorrido hasta el momento), pero hasta ahora no puedo decir que no haya aprendido muchas cosas, que no haya encontrado gente amiga, gente interesante, gente despreciable y trotskistas. Pero no me quejo. Todos me dejaron algo, de todos aprendí, a muchos quise o quiero, y (creo que) me quieren o me quisieron.
Siempre que hablo del tema repito lo mismo: cuando estaba en la secundaria, todos lloraban porque llegaba la hora de abandonar; yo por el contrario, quería empezar la Universidad. Y pienso lo mismo, los años que duró la carrera fueron espectaculares para mi; todo lo que quise conservar de la secundaria lo conservé (amigos, claro está) y de la academia no pienso retirarme por el momento, aunque haya cerrado esta etapa, porque me ayudó a pensar, me dio amigos, herramientas, siguió alimentando mis creencias adolescentes de que el mundo puede ser un lugar mejor para vivir, y que eso depende de nosotros y de la acción colectiva que planteemos.
Porque creo que el título es una buena manera de terminar este año (en otro momento me agendo una discusión sobre el tiempo lineal y progresivo, debo afilar mi teoría al respecto, pero por el momento continúo hablando en términos vulgares), una suerte de tributo a todo lo que significaron estos años para mi, los hago partícipes de este momento de mi vida, les doy las gracias por el apoyo y por el aguante, por estar ahí, por ser mis amigos lectores, a los que conozco, a los que no, a los que comentan, a los que no.
A todos ustedes: gracias, y espero que sean felices en sus vidas, siempre dando batalla.

