Veamos. Tenemos dos animales marinos, considerados feroces por todo documental que sale en canales de documentales, como es obvio. Al parecer, uno es feroz pero simpático, y se banca vivir en los acuarios y que los animadores se les suban en la trompa. También suele hacer apariciones por haberse quedado encallado en algún lugar del globo, y que todas las organizaciones de ecologistas lo salgan a rescatar, y a limpiar de petróleo y esas cosas. Hasta ahí, animal uno.
Ahora hablemos del animal dos. Este solamente aparece a través de sus dientes, siempre asociado a la sangre y al asesinato. Pero nunca tiene ningún problema: no encalla, no está en peligro de extinción (y si lo está, a nadie parece importarle), no se llena de petróleo y nadie lo caza para sacar aceite, o grasa, o para hacerse una alfombra. Sólo se pesca para comerlo, o para ponerlo como trofeo en el living.
Resumiendo, tenemos un animal que se queda atascado y un animal que no guarda ni un pisco de torpeza.
Tenemos un animal que se mancha de petróleo y otro que vive aguas cálidas y limpias.
Tenemos un mamífero que se deja atrapar para vivir en cautiverio, y un “pez” (¿es eso una categoría? Ando necesitando a Aristóteles) que incluso después de que lo agarran, sigue viviendo fuera del agua y es peligroso.
Tenemos una bestia gigante que se come los lobos marinos pero del empacho no se puede mover, y un pez que se come a todo el que se le acerque, pero nunca descansa.
Los de los grupos ecologistas están confundidos: no saben si salvar a las ballenas o a los lobos marinos. Con los tiburones no se meten.
Conclusiones: la Orca no obedece a la evolución de la naturaleza, donde todo se vuelve más complejo y pequeño. El tiburón es un animal de avanzada, independiente, certero, no desperdicia nada. Un verdadero economista de la naturaleza. La Orca es dependiente, especialmente de los seres humanos, torpe, gorda, y engreída “La ballena asesina”…
¿Para qué sirven las Orcas? Digo, ¿en qué sentido le devuelven el equilibrio a la naturaleza? Dejémonos de las mentiras de Liberen a Willy y admitamos quién es el Rey del Mundo Marino.

