Me siento haciendo una presentación como en el primer día de colegio.
Cuando se me ocurra algo interesante que decir sobre mí, lo escribo. Es una promesa.
Meses después…
Me di cuenta que más que escribir sobre mí, mejor escribo sobre el blog. Sobre qué dice de mi este blog.
Cuando estaba en la secundaria y nos hacían el famoso test vocacional, en una primera instancia me salió que yo podría hacer cualquier cosa de mi vida, desde agronomía hasta filosofía. No porque sea un as, sino porque me interesa todo. Finalmente mi vida giró para el lado de lo social, y orgullosa de tal decisión estoy. Dentro de eso, también me gusta comunicar. Y por eso creo que el blog tiene sentido.
Por un lado, les intento dar información que yo hubiera googleado (por ejemplo, qué hacer en San Pedro, qué película ver, si la bizarren está buena o no) y que creo que a alguien le puede ser útil. No es información relevante para la vida, lo sé, pero es de esas cosas que a veces buscás una opinión y nadie te puede ayudar. Ahí entro yo, cual Chapulín Colorado (y Google, que te trae hasta mí).
Por otro lado, pequeñas reseñas políticas que son pura y exclusivamente mi opinión y que no tienen por qué importarle a nadie, solo me pinta escribirlas. Al igual que todas las demás cosas que no aportan nada, pero quizás sacan una sonrisa…
Eso es este blog, eso soy yo. O quizás una parte de mí.