- ¿Me acompañás a comprar calzado?
- Buen, dale. Pero tengo que ir a depilarme primero.
- Yo también tengo que ir, vamos las dos y después vamos a por el calzado.
- Vale.
(a la salida de la depiladora)
-Era la ex de Pablo, ¿no?
- (a coro) ¿vos viste ese pelo? ¡y las uñas!
-Estaba maquillada de tarde… ¡hasta el mp3 le quedaba lindo!
-Somos un desastre. ¿vendría de la peluquería?
- ¡¿Sabés que?! Esto nos pasa porque no nos dedicamos a nosotras mismas. ¡No puede ser! Se supone que es más chica y parece mas adulta que nosotras.
- Encima ahora no tengo esa sensación de femeneidad que siento siempre después de depilarme…
- ¡Qué hija de puta! (a coro e indignadas)
(Suena el teléfono de MC, con la noticia de que se caía la salida de la noche) Subimos al auto y pensamos rápidamente otro plan que reemplace al anterior. No podemos creer como esa nena está mucho más arreglada y más linda que nosotras, nos estamos sintiendo poco mujeres. Es un clásico momento Bridget.
- Ya fue, hoy no salimos nada. Compramos unos vinitos y miramos una pelis. Te va?!?!
- Me va!!!
Ya pocas cuadras nos separaban de nuestro destino, cuando uno de esos infortuitos de la vida decidió musicalizarnos el momento.
- Vos estas escuchando?!
- No puede serrrrr!!!
- Es la cancion de Bridget Jones!!! ( a coro)
Sonaba “All by myself” , y nosotras (que estabamos sonadas) sonábamos con ella.
Llegamos al centro de Morón, con la firme idea de que mi aguinaldo se haga trizas y pueda adquirir unas botas. Pero no hay chance porque ya estoy empacada y nada me gusta, sumando que el centro comercial es un lío, no hay lugar ni para moverse, la gente está alterada y yo me contagio fácilmente.
Decidimos irnos, pero antes pasamos por la perfumería amiga. Mi aguinaldo sirvió para comprar una esponja. Es naranja y me salió $ 2,50.
Antes de volver a casa, pasamos por los chinos y compramos vino, chocolates y papas fritas como para un batallón de soldados hambrientos. En eso estábamos cuando MC me trataba de señalar que estaba viniendo hacia nosotras la profesora de historia de la secundaria, alguien por demás RESPETADA. Sus intentos por advertirme la patética imagen que esa Señora estaba a punto de ver no fueron lo suficientemente eficaces como para distraerme de mi única preocupación en ese momento: “¿Llevo chocolate blanco?”
Finalmente nos saludamos. Vino y comida Bridget en mano, seguimos camino.
Vamos al video club a alquilar algo para potenciar nuestro ya cada vez mas calamitoso estado. Estaba lleno de gente.
Yo, que estaba con papitas-chizitos-manies-chocolates-y-vino cual hijo en brazos, escucho:
-Zurdaaaa se caaaaa eeeennnnn…
Las manos de MC se movían por el aire intentando rescatar una hilera interminable de cajitas de DVD´s que reaccionaban frente a un efecto dominó que ella misma había provocado. No hace falta explicar el color de su cara (es sabido que sufre intensos problemas de pigmentación).
Volvemos a casa y mientras esperamos la cena nos ponemos a ver videos de Flashdance. Cuando nos queremos dar cuenta, estábamos las dos frente a la computadora tratando de imitar cada uno de los pasos. Llama Sun. Como si hubiese sido un mensaje telepático me apresuré a decir:
-Sun, preparate unas calzas, polainas y remera ochentosa, que esta noche nos aprendemos la coreo de Flashdance. ¡En lo de MC a las 11!
Y eso fue lo que pasó. Nos disfrazamos de Flashdance y bailamos en el living de MC al ritmo de Footlose, Flashdance, El Club de las divorciadas, Dirty Dancing…
Para finalizar con el relato, les regalo un video con mi parte favorita de “Dirty Dancing”, que es cuando bailan en la fiesta de fin de temporada, y él le canta con una expresión increíble en su rostro:
I’ve had the time of my life
No I never felt this way before
Yes I swear it’s the truthAnd I owe it all to you