en la ciudad

November 24, 2008

Ya tengo dónde…

Filed under: Viajando — Zur @ 8:02 pm
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Después de tomar tanto colectivo a la salida del boliche, de la facultad y de lo de los amigos, de no encontrar expendios de Club Social parmesano y de no tomar para poder manejar, he decidido que finalmente me mudo.

Pero no quiero viajar, quiero tener mi casa en el momento exacto, en el lugar exacto. Y eso sólo hay una manera de lograrlo: con casa rodante. No de tiro, es decir las que se enganchan a otro vehículo motorizado, sino aquellas que tienen todo incluido; una especie de Renault Traffic con baño, mesa y cama.

Toda mi infancia tuve vacaciones con una y desearía que mis hijos tengan vacaciones iguales que las que yo viví. Era genial: viajábamos un montón, dormíamos en cualquier lado y aparte nos divertíamos mucho.

Pienso en reproducir eso, pero en la ciudad. Básicamente: dejás tu casa donde quieras. Los sábados a la noche vivís en Palermo, los domingos estaciono frente a mi casa (tampoco para perderme los asados de papá y las picadas con las chicas), los días de semana lo dejo lo más cerca posible del trabajo… una vida de lujo.

Se me ocurren algunos problemas, como el tema de la ropa sucia, pero se resuelve con el lavarropas de mamá; la comida no es un problema porque con el motorhome podemos hacer comilonas importantes. Incluso puedo tener un living para recibir a los amigos, y hasta puedo invitarlos a dormir cuando ellos tampoco tienen ganas de viajar, hacer una vivienda comunista. Combustible no pienso gastar mucho, porque solamente me voy a mover las veces necesarias en la semana.

Es lo más cercano que puedo estar a la teletransportación.

October 5, 2008

Tributos norteños

Filed under: Viajando — Zur @ 11:03 pm
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No podía esperar a que llegue el día. Cada vez faltaba menos pero los minutos se hacían más largos. Teníamos pensado lo que íbamos a ofrecer. El que más sacrificio ofrecía era José, que había estado un año preparándolo. Algunos ya no le daban importancia y apenas si iban a la celebración. Otros, como José y yo, estábamos ansiosos.
La Pachamama es lo más importante, ella es vida y está en nosotros aunque no la recordemos, pero esto no lo supe siempre: hace solamente algunos años que conozco a la comunidad de la que ahora soy parte.
Siempre me gustó viajar, conocer diferentes lugares del país, gente con costumbres distintas a las mías, tan mundanas. Primero conocí el Sur, la Patagonia. Recuerdo algunos mapuches muy valientes que aún conservan sus creencias y hábitos de antaño. Después de algunos años de recorrer la Patagonia, viajé a Misiones. El calor no me sedujo y nunca regresé.
Un par de años estuve sin viajar (las monedas no siempre alcanzan) y finalmente Jujuy. Al principio creí que había desembarcado en el infierno. Ahora sé que este es el lugar en el que más feliz puedo estar. Los turistas no saben a lo que me refiero.
Al llegar, millones de niños te arrebatan la tranquilidad y te llenan el corazón de tristeza. Regalan colores y sonidos con sus manos sucias y sus narices llenas de mocos: eso al turista le deja un sabor amargo.
Pero si vamos más al fondo, allá donde los micros no entran y los visitantes no se animan a pasar, se percibe un aroma distinto. Quisiera nunca dejar de sentirlo. Es sabor a vida, a plenitud. Si fuese poeta lo contaría distinto, pero mi pluma no sabe escribir olores.
Enamorado del lugar, no es posible que deje de pensar en él. Y es así como todos los años regreso en la celebración más importante de ofrenda a la Madre Tierra. Los amigos saben que me casé con su pueblo y que el día que no vuelva, será porque al fin volví con la Pacha.

July 29, 2008

Fin de semana, vamos a salir…

Filed under: Viajando — Zur @ 5:46 pm
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Este finde nos fuimos con la María y el Juanchi a San Pedro, a descansar un poco. Sólo unos tips para aquellos que no conocen:

Fuimos a un camping que se llama “Safari”, alquilamos un bungalow ahí. No era la gran cosa, pero para dos días estaba bien teniendo en cuenta que ninguno de los tres se bañó (el baño era “poco cómodo”). El lugar era lindo, tenía canchitas, muellecito, gente del palo… nos agradó.

Como ninguno de los tres tuvo suficientes luces como para llevar vasos o cubiertos, tuvimos que comer afuera todo el tiempo. Para almorzar el primer día fuimos a un lugar que no recomiendo. No recuerdo el nombre, pero era sobre la calle 11 de septiembre (a metros de Juan de Garay, la que bordea la costanera). Nos vendieron que era parrilla libre ( o pastas) con entrada, y ni era libre ni era rico. Las pastas estaban pasadas y la parrillada era fea. Donde sí recomendamos ir a comer (y mucho) es a “A lo cacho”, que es una pequeña parrilla que queda en Vuelta de Obligado, a unos 12 km de San Pedro. Se come muy bien, el trato es buenisimo y no es caro.

Vuelta de Obligado es un lugar que nos gustó. Está a orillas del río Paraná y es el escenario de la famosa batalla (sobre la que pueden averiguar más visitando acá). Es un lugar tranquilo, un simple poblado. Nos tiramos a dormir una siesta-sauria a orillas del río, sintiendo ruidos de naturaleza (la contaminación sonora es mucho menor que en San Pedro, donde hay mucha música y ruidos) y disfrutando del aire libre. Creo que ese rato ahí fue lo mejor del finde.

Para las actividades nocturnas, la falta de elementos de bazar nos complicó, así que recorrimos mercados hasta conseguir vasos para poder armar Fernet y cuchillo para untar el lewer burst, aunque más no sea. En los Bungaló (esta es la acentuación en la pronunciación devenida del francés) teníamos un simpático grupo de jóvenes que nos parecían los más equipados del universo, solo porque tenían elementos aptos para cortar tomate, y ni hablar de la envidia de aquellos que tiraban animales muertos en la parrilla, eso ya nos parecía un exceso de organización.

También fuimos al baile y casi nos sacan en ambulancia, porque la cerveza estaba a un precio bastante menor al que está en la urbe. Menos mal que fuimos, porque María se quería quedar durmiendo y si le hubiéramos hecho caso nos íbamos a perder la experiencia de conocer la noche sanpedrina, que tiene buena música y es barata (la entrada al baile también lo era).

Y eso es… este fin de semana aprendimos que a San Pedro se puede ir sólo con lo puesto y sin mucho capital.

May 17, 2008

Ariel

Filed under: Viajando — Zur @ 1:36 am

Ariel de Ráfaga (fué como una ráfaga tu amor, me enamoró, después solito me dejoooooooo, y se marchó… si, ese) ahora trabaja en TBA, abre las puertas del tren cuando llega a la estación.

Necesito tener una cámara fotográfica porque si no no me van a creer lo que les estoy diciendo.

Flaco pero no escuálido, pelo largo, castaño oscuro, bastante ondulado. Cara de cumbiero.

Ayer tenía un beso de mujer en su cuello.

Hoy, una camisa blanca de cumbiero con tiradores azules como de raso. Si, brillaban.

April 23, 2008

Abstenciones

Filed under: Viajando — Zur @ 5:50 pm

Señoras de más de 60 años deberían abstenerse de viajar en transporte público. Es más, en una suerte de movimiento social recíproco, podrían enseñar a los niños a leer y escribir en sus casas. De esta forma, mi amigo XXX no se demoraria para llegar al trabajo por culpa de los escolares, y yo no me pondría de mal humor a la mañana.

A juzgar por la mirada de La Señora, el vagón está lleno de ladrones y violadores que le quieren hacer daño. La Señora se enamora de la arandela del subte… Somos tantos que nadie se mueve señora! La agarra como si de eso dependiera su vida!

La Señora no mueve su gran culo de lugar cuando llegamos a una estación donde se baja mucha gente… ella se queda ahí, al lado de la puerta, reduciendo al 50% el espacio que la gente tiene para salir. Y encima mira mal si la empujan. Es física, Señora, en el espacio en que hay un cuerpo, no hay otro. O se baja para que la gente pueda bajar, o la van a empujar. Claro que semejante pote, es difícil de mover.

April 18, 2008

Otra que nieve fosforescente

Ya me parecía que esto del humo lo había leído en otro lado. No era la historia de esa neblina fatal de Londres de hace un siglo, ni era el meteorito que mató a los dinosaurios…

Lo vaticinaron Oesterheld y Solano Lopez… este humo es como la nieve fosforescente que da lugar a “El Eternauta”, la pregunta es quién nos está queriendo matar. Ahora estoy releyendo la primera parte de la historieta para ver si encuentro alguna pista que me ayude a descifrar el enigma. ¿Serán los militares? ¿Será que la oligarquía terrateniente se cansó de que haya gente en las ciudades, donde ellos quieren plantar soja, y que por eso nos matan? ¿Serán los brasileros, que quieren plantar girasol hasta en los balcones para abastecer de biodiesel la industria de San Pablo? ¿Será un atentado terrorista yanqui? ¿Serán los vietnamitas? ¿Serán los irakíes? O ¿Será un gil de goma que dejó un cigarrillo prendido en un campo? Extraterrestres no son, de eso estoy segura.

Mientras yo descifro el enigma, les dejo una biografía de Oesterheld, un personaje destacable, eternizado en sus obras. Pero mandado a mejor mundo más rápido de lo que la naturaleza pretendía.

Nació en la Ciudad de Buenos Aires el 23 de julio de 1919. De muy pequeño, como recordaría después, comenzó a leer autores como Stevenson o Salgari, que luego tendrían influencia en su obra.

Cursó la carrera de geología; un trabajo relacionado con la carrera lo llevó por distintos lugares del país. Luego trabajó como corrector en una editorial. Por esta época comienza a escribir y uno de sus cuentos, Truilia y Miltar, fue publicado por el diario La Prensa, en su suplemento literario dominical. En este diario ingresa como corrector.


Los Primeros Guiones

Comienza a trabajar para dos editoriales, Códex y Abril. Escribe artículos de divulgación científica y relatos infantiles. Colabora con la colección Bolsillitos, de la Editorial Abril, y es uno de los creadores, junto a Boris Spivakov y otros, de la revista Gatito y de sus personajes. Para ese entonces había dejado La prensa por un trabajo relacionado con su profesión en un laboratorio de minería. Cuando le encargan la sección de divulgación de la revista Pato Donald, de Abril, decide dejar su trabajo para volcarse de lleno a la escritura.

Cesare Civita, director de Editorial Abril, le propone escribir guiones de historieta. En 1951 se publican sus primeros guiones en la revista Cinemisterio: Alan y Crazy, Lord Commando y Ray Kitt. En este último comienza su fecunda relación con el italiano Hugo Pratt.

El primero de febrero de 1952 aparece su primer personaje importante, Bull Rocket, en el número 176 de la revista Misterix. Se origina en un pedido de Civita, que quería una historieta con un piloto de pruebas. El italiano Paul Campani se hizo cargo del dibujo.

Sargento Kirk, una de las historietas más famosas de Oesterheld, se inició el 9 de enero de 1953. La dibujaba Hugo Pratt y apareció en el número 225 de Misterix.

Kirk es un desertor del 7º de caballería estadounidense. Asqueado de la inútil matanza, sus principios lo hacen renegar de su pasada vida, convirtiéndose en un renegado. El tratamiento innovador dado por Oesterheld a la historia, los valores atípicos y novedosos para el género, convierten a Sargento Kirk en una bisagra, un punto de referencia para la historieta realista.

En el número 297 de Rayo Rojo, también de Abril, aparece El Indio Suárez, el 13 de junio de 1955. La historia de este boxeador fue dibujada por Carlos Freixas.

Sus personajes se vuelven populares, y por estos años escribe guiones para distintas revistas y editoriales, creando historietas y personajes como Tarpón y Doc Carson para Hazañas, El Mescalero para Ases del Oeste, Ray Kent para Códex y, en 1958, Burt Zane y Star Kenton para El Tony, de Columba.

FRONTERA

En 1955 se asocia con su hermano Jorge y edita versiones noveladas de sus historietas más famosas, Sargento Kirk y Bull Rocket. Es el nacimiento de Editorial Frontera. En total se editan nueve de cada una, basadas en sus guiones para historieta, salvo la última de Bull Rocket y las dos últimas de Kirk, con historias originales.

El éxito de los libros decide a Oesterheld a lanzar sus propias revistas de historietas; en 1957 salen a la calle los primeros números de la editorial, en abril Frontera y en mayo Hora Cero, las dos mensuales. Para separarse de Editorial Abril Oesterheld negocia con Civita, éste se queda con Bull Rocket, continuado desde aquí por otros autores, y Frontera con Sargento Kirk.

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Frontera Nº1

Los guiones de las revistas, en más de un ochenta por ciento, estaban a cargo de Oesterheld, algunos firmados con seudónimos como H. Sturgiss o C. de la Vega, mientras que casi todo el resto lo escribía su hermano, que firmaba como Jorge Mora.

Las revistas rápidamente se convierten en un éxito de ventas, el nombre de Oesterheld arrastraba su propio público. Esto los alienta a editar una nueva revista y, muy pronto, sale el Suplemento Semanal Hora Cero, el 4 de septiembre de 1957. En 1958 comienza a publicar los extras, en abril sale Hora Cero Extra y en julio Frontera Extra, al principio bimestrales para luego salir mensualmente.

Ernie Pike

Comienzan a aparecer personajes y series importantes. Como el corresponsal de guerra Ernie Pike en Hora Cero, dibujada en sus inicios por Hugo Pratt, quien lo creó con los rasgos de Oesterheld. Un personaje que tendría muchas apariciones y episodios con su título, generando otras series como Cuaderno Rojo, y que tuvo su propia revista, la colección de Batallas Inolvidables. Pike es un corresponsal de guerra, un testigo, que le permite a Oesterheld contar todo tipo de historias, en las que se filtra el humanismo del autor, dentro del terrible marco de la guerra. Oesterheld se permitía invertir los adocenados tópicos narrativos habituales del género, como presentar alemanes como “buenos”. Oesterheld se preocupaba por el hombre, y en este sentido no hay buenos y malos, sólo víctimas.

Se suceden las historietas, entre unitarios y personajes como Ticonderoga, por Pratt, Randall the Killer, por Arturo del Castillo, Sherlock Time, por Alberto Breccia, Joe Zonda y Rolo, el marciano adoptivo, por Francisco Solano López.

El 4 de Septiembre de 1957, en el primer número de Hora Cero Semanal, empieza la publicación de una de las historietas más importantes de Argentina: El Eternauta, con dibujos de Solano López. La historia de la invasión extraterrestre se extendió hasta 1959, acompañada con entusiasmo por los lectores, y, al concluirse, fue publicada en tres tomos con gran éxito de público. Años después fue reeditada en libro por Ediciones Record con gran demanda, y las reediciones se continúan a lo largo a lo largo de los años. El Eternauta ya se ha convertido en un mito.

A fines de 1959 comienza la decadencia de la editorial. Sus mejores dibujantes comienzan a emigrar o trabajar para el extranjero, donde la paga es notoriamente superior. Las deudas acosaban a Frontera, y el propio Oesterheld diversificó su producción trabajando para otras editoriales. Finalmente, la Editorial Emilio Ramírez, que imprimía las revistas, se quedó con los títulos en 1961 como forma de pago, los que luego pasaron a la editorial Vea y Lea a fines de 1962, que continuó publicándolos hasta 1963.

Para esta época Oesterheld tiene ya cuatro hijas, de su matrimonio con Elsa. Vive en Beccar, provincia de Buenos Aires, donde suele hacer asados a los que invita a sus dibujantes.

Cruzando la frontera

Concluida la aventura de su propia editorial, Oesterheld siguió escribiendo guiones para sus viejas revistas y para otras editoriales.

En 1961 Editorial Ramírez publica una revista de ciencia ficción llamada El Eternauta, la dirige Oesterheld y en ella comenzó a escribir relatos de El Eternauta en sus viajes por el tiempo, para retomar luego la narración donde concluyó la historieta, convirtiéndose en una suerte de secuela novelada, que quedó inconclusa. También escribía los guiones de las historietas nacionales que se publicaban.

En ese año Abril vende sus títulos a Editorial Yago, que relanza Misterix y Rayo Rojo. Oesterheld vuelve a colaborar en las revistas y el 20 de julio de 1962 aparece una de sus creaciones más importantes, Mort Cinder, dibujada por Alberto Breccia para Misterix. Las historias vividas en el tiempo que este personaje contaba al anticuario Ezra Winston se convirtieron en uno de los puntos más altos de la historieta mundial.

Mort Cinder

Para las revistas de Yago creó otras historias, el indio Watami, con dibujo de Jorge Moliterni, León Loco, con Ernesto García, Lord Pampa, de Solano López.

A principios de los 60 las grandes revistas de historietas de la década anterior comienzan a extinguirse, y Oesterheld escribe guiones para nuevas publicaciones, en general de corta vida.

Trabaja también para la editorial Zig ZAg de Chile, creando personajes como Ronnie Lea el muertero o Tornado.

En 1965 dirige Géminis, revista de relatos de ciencia ficción de la que salieron sólo dos números, donde publicó algunos de sus cuentos.

En 1968 Editorial Jorge Álvarez decide publicar una serie de biografías en historieta de importantes hombres de América Latina. Sale un solo número, Che, vida de El Che, con guión de Oesterheld y dibujo de Alberto Breccia y su hijo Enrique. La censura del gobierno retira de la venta el libro y secuestra los originales. Oesterheld y Alberto Breccia habían comenzado a trabajar en la vida de Evita, que no se publicó por la cancelación de la serie.

En 1969 realiza una nueva versión de El Eternauta, trabajando nuevamente con Alberto Breccia, que se publicó en el semanario Gente. Oesterheld modificó el guión, acercándolo a su ideología socialista, mientras que Breccia ya había volcado su carrera a la experimentación en el tratamiento de las historias que contaba. Esto último fue la excusa de la conservadora editorial para levantar la publicación,

argumentando que el dibujo no era lo que esperaban sus lectores. Oesterheld debió abreviar la historia para no dejarla trunca.

Sobre otra invasión escribe en 1970, La guerra de los Antartes, dibujada por León Napoo (el humorista Napoleón) y publicada en la revista 2001. Ese año crea para la revista Top a los personajes Artemio, el taxista de Buenos Aires y Russ Congo. Comienza a trabajar para editorial Columba, guionando varias series que ya se publicaban. En 1973 vuelve a hacer La guerra de los Antartes, para el diario Noticias, pero queda inconclusa.

La última aventura

Ediciones Record

A partir de 1975 Oesterheld escribe todos sus guiones para Ediciones Record. Crea historietas como Nekrodamus, Loco Sexton, Wakantanka o Galac Master.

En 1976 la editorial reedita El Eternauta en fascículos con un gran éxito de público. En diciembre, en el Libro de Oro de Skorpio, se inicia El Eternauta II, nuevamente dibujada por Solano López. Eran tiempos difíciles en Argentina, gobernada por una dictadura militar, y Oesterheld militaba en la agrupación guerrillera Montoneros. Compenetrado con su actividad política, Oesterheld convierte la historieta en una manifestación de su ideología; así, el eternauta se convierte en líder del pueblo oprimido por los invasores y los organiza militarmente para resistir al poderoso enemigo. Esta actitud le valió discrepancias con Solano, quien no compartía sus postulados, por lo que el guión debía ser modificado. Oesterheld, ya acosado por la dictadura, terminó de escribirlo en la clandestinidad.

El 27 de abril de 1977 Oesterheld fue secuestrado por la criminal dictadura militar, desde entonces es uno más de los miles de desaparecidos y asesinados, al igual que sus cuatro hijas.

En el año 2000 el diario Clarín incluyó El Eternauta en su colección La Biblioteca Argentina / Serie Clásicos. Con el Nº 24 figuraba junto a obras como Martín Fierro y autores como Borges, Sábato o Cortázar. De esta manera la obra de Oesterheld-Solano en particular y la historieta en general reciben un importante reconocimiento al ser ubicadas junto a lo más importante de la literatura argentina.

Estampilla del Correo Argentino

Fuentes

Accorsi, Diego, en revista Lo mejor de H. G. Oesterheld, Editorial Columba, 2001.

Cáceres, Germán, Oesterheld, Ediciones del Dock, 1992.

Gociol, Judith y Rosembreg, Diego, La historieta Argentina, Ediciones de la Flor, 2000.

Sasturain, Juan, El Eternauta: tres veces Salvo en El Eternauta, Ediciones Colihue, 1996.

Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la historieta argentina, Record, 1980.

Libro de Fierro Nº 1, Especial Oesterheld (1952-54), Ediciones de la Urraca, 1985.

(extraido de http://www.historieteca.com.ar/HGO/hgobio.htm)

April 16, 2008

La política nos incumbe a todos

Filed under: Explicaciones, Viajando — Zur @ 4:16 pm
LA POLITICA NOS INCUMBE A TODOS‏
De: XXX
Enviado: miércoles, 16 de abril de 2008 01:39:46 p.m.

Hola… algunos me conocen y otros no… se que a muchos no les gustan los mails políticos pero pido que lo lean, no solo como vecinos de Morón o como argentinos sino como católicos y ciudadanos del Planeta Tierra.

Todos los días viajo para ir al trabajo y veo que se comete un acto de total injusticia, las escuelas están llenas de chicos que entran al colegio… eso esta mal, interrumpen el transito y tengo que salir 10 min antes para llegar a tiempo. ESTO SE TIENE QUE ACABAR YA!

No puede ser que los ciudadanos como yo y muchos otros vecinos tenga este problema todas las mañana… PEDIMOS QUE SE CIERREN LAS ESCUELAS YA.

Estamos hartos de que nuestra vida se interrumpa por estos ateos y socialistas personas pequeñas… que solo van a la escuela a consumir nuestros impuestos…¿Qué hace el gobernador con la fortuna que recauda? Que pague tutores para que cada niño permanezca en su casa para aprender, esto solucionaría el problema de infraestructura de las escuelas bonaerenses…

Nuestro grupo propone el día 26 de abril CORTE DE LUZ TOTAL durante 6 hs. + cacerolazo al intendente y no ser feliz por todo ese día!!!

Basta ya de escuelas, hay que cerrarlas ahora!!!!

Que escuche el intendente a la ciudad de HAEDO!!

Que escuche el gobernador de Bs. As!!!

Que escuche la señora presidenta!!

Se que no soy la mayoría pero eso ya no importa lo importante es hacer lo que mejor me convenga a mi, no importa si vivimos en un país democrático, donde se debería hacer lo que convenga a la mayoría… es mas “productivo” que mejore yo y los 17 pelotudos que piensan como yo….

XXX

SIN NO LE MANDAN ESTE MAIL A 15 PERSONAS EN EL PROXIMO MINUNTO SE VOLVERAN PERONISTAS

April 1, 2008

Aceitoso I

Filed under: Viajando — Zur @ 11:50 pm

El otro día tuvimos una larga charla, fundada en casos reales, sobre la categoría de “grasa”

¿Qué convierte a uno en “grasa”?

1.- Una de las cosas que te encasillan automáticamente, es la posesión de un celular naranja y negro. Me refiero puntualmente al Sony Ericsson que tienen todos los grasas (mi adorable hermano incluido) que hace de todo. Es un centro de diversiones ambulante, para desgracia del universo.

Si uno, por ejemplo, viaja en tren y en el radio de alcance de sus oídos hay un poseedor de dicho aparato, posiblemente se verá castigado con cumbia o alguna música berreta durante todo el trayecto. ¿Tanto esfuerzo puede ser ponerse un par de auriculares?

Por tanto, y como reacción inversamente proporcional, voy a leer en voz alta LO QUE TENGA en mi bolso la próxima vez que me pase eso. Es un compromiso público, como el de Carrefour.

March 4, 2008

Los Incompletos

Filed under: Campaña de Cultura General, Viajando, libros — Zur @ 5:34 pm

“Hay más postales y papeles de Féliz, que guardo en una carpeta de tapas amarillas. Por fuera escribí su nombre, y a veces ocurre que al encontrarla de casualidad me asalta una ansiosa amargura, un sentimiento en el que se mezclan la impaciencia por recibir de improviso otro sobre delgado y la decepción de saber que las cartas llegadas hasta ahora son la mínima parte de una situación oculta; una parte, es cierto, que no fue concebida como indicio, como muestra a pequeña escala de una realidad dada, sino como un fragmento que en lugar de señalar busca ocultar, en todo caso confundir, semejante al grano de arena, por minúsculo, que hace olvidar la cantera. Así es como recibo y guardo los mensajes de Féliz, aunque no puedo saber cómo él los manda. Ya dije, soy capaz de imaginarlo mientras elige sin preocupación alguna postal gratuita, apenas distraido cuando la escribe y casa olvidado por completo en el momento de mandarla. En cualquier caso debe mantener un alerta, pienso, un residuo de energía cerebral que le anuncie a su conciencia, en un futuro indeterminado, que de nuevo llegó la hora de remitir otra esquela para anunciar que a primera vista todo sigue en su lugar- una de esas premisas muy generales que respaldan nuestra olvidada existencia…” (Chejfec: 2004)

“Los incompletos” es una obra de Sergio Chejfec de pocas páginas, pero que lleva su tiempo leer. Un amigo despide a otro que va camino a Europa en barco. Con cierta frecuencia, recibe postales que envía desde distintas partes del continente. Como las postales difícilmente descubren algún sentimiento ni algún dato sobre su vida en aquel lugar, H se ve obligado a imaginar.

Una situación de mi vida me hizo compenetrarme más con el libro, justo en el momento indicado. Todas las personas damos datos incompletos a los demás, no hay forma (aunque en vez de postales escribamos extensas cartas) de que se sepa exactamente cómo uno está, las condiciones del lugar en que se encuentra. Así, nos vemos obligados todo el tiempo a completar lo que no nos es dado. Pero a veces, nos sucede que no podemos hacerlo, porque no tenemos la imaginación de H, o porque nos da miedo descubrir.

Estaba yo sentada en el tren, un sábado por la noche, y mientras pensaba en nimiedades, observaba todo lo que estaba a mi alrededor. Velez había jugado de local y así lo demostraba la cantidad de camisetas que se veían, mucha gente regresaba a sus casas después de largos días laborales, otros empezaban su salida de fin de semana. Me sorprendió la cantidad de adolescentes que viajaban, el tren es en general un transporte “para mayores de 18″, por lo menos si no viajan acompañados.

Particularmente, observé los movimientos de tres hermanos de entre 7 y 15 años, nene, nene, nena respectivamente (al menos en apariencia). Se movieron bastante alrededor del vagón, y en uno de los movimientos, el nene grande dejó una bolsa en el estante que hay dispuesto para tal fin. A las dos estaciones se bajaron.

El tren se fue vaciando, hasta que no quedaba gente de pie. Entró un chico con el pelo del lado izquierdo largo y verde y la mitad derecha rapado, se sentó un señor de unos cuarenta años donde antes habían estado los chicos, y unos nenes que juntaban latitas se peleaban y lloraban por un pedazo de hilo del que envuelve la pizza (sin duda ese había sido su anterior uso).

En la siguiente estación, se baja el señor que estaba donde antes habían estado los chicos, y como quien no quiere la cosa, toma una bolsa que estaba en el estante dispuesto para tal fin. Sale del tren con el paquete en la mano. ¿Qué contenía? ¿Sabía él que iba a estar ahí, esperándolo? Y si lo tomó sin saber nada… ¿Tendría forma de devolverlo? ¿Si era así, lo devolvería?

Miles de circunstancias son posibles a partir de la toma de la bolsa ajena, pero no soy capaz de arriesgarme a imaginar ninguna. Es difícil completar.

February 29, 2008

¿Te puedo hacer un jueguito?

Filed under: Viajando — Zur @ 1:41 am

    O a la mayoría de la gente le pasan estas cosas y las toma como normales y yo hago escándalo por pavadas, o realmente me rodea un submundo.

Mi amiga María regresó de sus vacaciones fantásticas, de las que no me contó nada porque llegué tarde a la reunión y ni vi las fotos. Los motivos de mi llegada tarde los expondré en otro momento, porque están tan cercanos que ni puedo detectar lo gracioso.

Como ya era tarde y nadie quería llevarme ni dejarme caminar las siete cuadras que separan mi hogar del de María, hube de tomar un remis. Cinco módicos pesitos por siete cuadras. No hay negocio para el viajante, pero ese también es otro tema.  Llegamos a destino, le voy a pagar al señor remisero, y sucede lo siguiente:

Señor Remisero (no vi su rostro, pero era pelado y parecía de unos treinta y cinco años): Esperá, ¿Te puedo hacer un jueguito antes que te bajes?

Señorita Zurda (temerosa, pero calculando que si gritaba fuerte, sus amigos la escucharían desde la casa) : Sí, claro.

SR (sacando una caja de la guantera): Es un jueguito que estamos probando, es un momentito nada más (se apura y saca de la caja un mazo de cartas de póker con el paquete bastante vaqueteado ¿es baqueteado o vaqueteado? ¿hay reglas ortográficas para palabras vulgares?)

SZ (habiendo pasado el temor inicial y casi feliz ante la sospecha de estar frente a un ser extraño que le daría un momento bizarro digno de ser relatado): Está bien, dale!

SR (con el mazo en la mano, y visiblemente nervioso): Elegí la carta que más te guste y mirala (extendiendo el mazo hacia SZ), ¿la miraste bien, la recordás?

SZ: Si, listo (era el 9 de corazones)

SR: Bueno, ahora pasamela, yo la vuelvo a meter en el mazo, mezclo, y charán! Tu carta. (Sale volando la carta, perdiéndose en las inmensidades del asiento delantero, ante lo cual SR se ve obligado a deslizarse por él, abrir la puerta y rastrear hasta encontrarla) Acá está ¿era esta?

SZ: Sí, ¡que bien!

SR: Bueno, gracias por el tiempo, buenas noches.

SZ: Buenas noches.

E inmediatamente ingresé en la casa de la María, que ya me tenía la puerta abierta de par en par.

¿Saben qué fue lo más loco de todo? Que vi el truco, porque tenía como un hilito muy finito, pero por la forma en que la luz de la calle entraba en el auto, se veía. Arruinó la magia.

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